Cientos de zamoranos observaron el paso del planeta entre la Tierra y el Sol

El fenómeno se produjo por última vez en 1882, por lo que no hay ninguna persona viva que lo haya presenciado

Venus se paseó durante seis horas por delante del Sol. Es un planeta casi tan grande como nuestra Tierra, pero apenas aparentaba mayor tamaño que un lunar comparado con el astro rey. Entró, como un minúsculo garbanzo negro, por el sureste del disco solar hacia las siete y media de la mañana y salió por el suroeste hacia la una y media de la tarde. Quien se lo haya perdido puede verlo dentro de ocho años, en 2012. Pero en Australia.

«Es un puntito como una mosca». El ciudadano que acababa de levantar la vista del telescopio instalado por Heptener en la calle Alfonso de Castro se mostraba feliz por la nitidez con la que había observado el fenómeno astronómico nunca visto por estos lares desde hace 122 años (en 1882). Quien se lo haya perdido podrá verlo dentro de ocho años, eso sí, en el hemisferio sur: «Una buena excusa para viajar a Astralia», pensaba un optimista de los que pululaban entre los aparatos colocados por José Luis y Alejandro López Krahe, mezcla de última tecnología e ingenio casero y toda una demostración de la gran cantidad de posibilidades que existen para ver un eclipse sin poner en peligro la vista.
Un simple espejo cubierto con un folio al que se le practica un pequeño agujerito puede servir para reflejar la escena del paseo triunfal de Venus iluminado por el mejor foco del mundo sobre una pared blanca. Un telescopio y unos prismáticos estaban enfocados, asimismo, a la escena para captarla en directo y proyectarla, sin peligro para los ojos, sobre un blanco tablero. Como una hormiguita Venus iba trazando su camino por la parte baja del sol.
Para mirar directamente había otros dispositivos, como el llamativo telescopio cubierto por lo que parecía (solo parecía) papel de plata (en realidad era un potente filtro fotográfico) y un pequeñísimo y manejable "catalejo" que servía también para seguir el directo el infrecuente acontecimiento astronómico, aunque a los improvisados observadores les costaba Dios y ayuda encontrar la posición exacta del Sol.
Todo el mundo miraba un rato, aunque eran pocas las personas que siguieron toda la evolución del planeta, unos atareados por los quehaceres, otros en un rato de asueto del trabajo (funcionarios y oficinistas), y, los más, pendientes de no llegar tarde a clase. Los propietarios del establecimiento Heptener suelen colocar frente a la tienda el mismo dispositivo cada vez que se da alguno de estos fenómenos durante el día. El que más expectación levantó fue el eclipse de sol de agosto del año 99, cuando prácticamente todas las calles de Zamora se llenaron de ciudadanos que, cara al sol con la careta puesta, se interesaban por el siempre llamativo oscurecimiento del eje central del sistema solar. Los fenómenos de este estilo más frecuentes son, sin embargo, los eclipses de luna, que si se producen de noche es mejor observar desde un lugar alejado de las luces de la ciudad, que permita una mejor visión del cielo. Técnicamente lo que ayer hizo Venus fue un tránsito, un fenómeno primo-hermano de los eclipses y las ocultaciones, ya que todos ellos consisten en que un planeta pasa por delante de otro, produciendo diferentes efectos. Los únicos planetas que se sitúan entre el Sol y la Tierra son Mercurio, que circula entre ambos trece veces cada siglo, y Venus, que lo hace también trece veces, pero cada mil años. Las diferentes órbitas de los tres planetas hace que sea muy difícil que se "crucen" en la vertical solar. En los primeros días de junio o diciembre son las fechas más favorables para los tránsitos planetarios.
Los tránsitos de Venus fueron utilizados por los antiguos astrónomos para determinar el "paralaje" solar, según explica Santiago Izquierdo, presidente de la Sociedad Astronómica Asturiana, fundamental para conocer tanto el diámetro del sol como la distancia entre la Tierra y el Sol. Fue en el año 1874 cuando se logró fotografiar por primera vez uno de los tránsitos de Venus, que los científicos ya sabían predecir con antelación. Los siguientes pasos de este planeta por delante del Sol serán en 2.012 (no puede ser visto desde España), el año 2.117 y 2.125.


FERNANDO LÓPEZ HEPTENER